La prensa frente a la revolución digital

Por Juan Carlos Salazar del Barrio
La era digital está cambiando el mundo, a la sociedad en su conjunto, pero sobre todo la comunicación y la información, la manera de informar y de informarnos. Según Rosental Calmon Alves, director del Centro de Periodismo de la Universidad de Austin, Texas, estamos viviendo una revolución con muy pocos precedentes históricos, comparable con la que produjo Gutenberg con la invención de la imprenta.
24 de Agosto del 2017 03:10

Tres palabras, 15 caracteres: “Four more years”, es el twitt que escribió Barack Obama tras conocer su victoria en las elecciones estadounidenses. Les sobraron 125 caracteres para comunicar al mundo que había obtenido el respaldo del electorado americano. El twitt alcanzó el récord de reenvíos por minuto, con un total de 327.453 reproducciones en los tres primeros minutos. La reacción en Facebook le deparó 1,25 millones de respuestas de “Me Gusta”, en tanto que la foto del abrazo de la pareja Barack-Michelle cosechó el doble de comentarios. La jornada electoral estadounidense fue el tema más twiteado de la historia de Internet, con 20 millones de mensajes en un solo día.

 

Pero las redes sociales no sólo dieron testimonio inmediato de la euforia demócrata. La comunidad hispana, a la que se le atribuye un papel clave en el triunfo de Obama, reaccionó de inmediato al mensaje del mandatario. “Please y gracias”, fue el “hashtag” creado por activistas y twitteros para pedirle que también expresara su agradecimiento en idioma español. "Señor presidente, por favor diga 'gracias' (en español) en su discurso, porque usted sabe quién le hizo ganar estas elecciones", era uno de los mensajes más reproducidos.

 

El intercambio fue simultáneo y directo, sin la mediación de la prensa tradicional. La radio, la televisión y los periódicos se enteraron al mismo tiempo que los usuarios de la red, cuando los textos se habían esparcido por todo el orbe.

 

La era digital está cambiando el mundo, a la sociedad en su conjunto, pero sobre todo la comunicación y la información, la manera de informar y de informarnos. Según Rosental Calmon Alves, director del Centro de Periodismo de la Universidad de Austin, Texas, estamos viviendo una revolución con muy pocos precedentes históricos, comparable con la que produjo Gutenberg con la invención de la imprenta.

 

Esta revolución está transformando los medios tradicionales con la aparición de las redes sociales, los nuevos medios, el llamado “periodismo ciudadano” y los contenidos generados por los propios usuarios. “Pero una revolución no es rápida, está llena de procesos evolutivos complejos”, afirma Calmon Alves. Es decir, todavía no hemos visto todo: “Estamos pasando de los medios de masas a la masa de medios”.

 

Una revolución que plantea muchas interrogantes. ¿Internet matará los periódicos? ¿Ha terminado la era de las grandes audiencias? Son algunas de las preguntas. Según un informe del Instituto Reuters de Periodismo, los canales líderes de televisión en el mundo desarrollado no captan más del 15 por ciento de audiencia, mientras que las tiradas de los periódicos impresos están bajando sistemáticamente. Es un fenómeno generalizado.

 

Reuters sostiene que los medios impresos, pese a su relativa pérdida de tamaño, continuarán jugando un papel crucial en el mundo, aunque ya en 2006, la revista “The Economist” escribía: "Los periódicos son especies en peligro de extinción".

 

Esta tendencia se ve con especial nitidez en Estados Unidos, un país que puede servir de espejo para todo el mundo. Según el periodista inglés John Carlin, el panorama es más que inquietante: la media diaria de ejemplares vendidos en Estados Unidos ha bajado de 62 millones a 49 millones desde que Internet empezó a volverse accesible a todos. Unos cien diarios se han visto obligados a dejar de imprimir en papel, mientras que el número de lectores de periodismo digital ha ascendido de cero a 75 millones. La fuga de la publicidad ha reducido las ganancias de los medios impresos de manera drástica, lo que ha derivado en despidos y prejubilaciones masivas.

 

En la otra cara de la medalla, como dice Calmon Alves, la creación de la sociedad en red ha abierto el camino a una democratización de la información como nunca nadie pudo imaginar. Estamos hablando de fenómenos como Wikipedia, el movimiento “código abierto” (software distribuido gratuita y libremente) o el denominado “e-gobierno”, es decir la transparencia de los gobiernos que se va imponiendo poco a poco, sin mencionar las redes sociales en continua expansión.

 

Estamos ante una revolución que busca democratizar, desintermediar y devolver el control de la información al público; hacer partícipes a los ciudadanos del proceso informativo y comprometerlos en la elaboración y difusión de la información, y evitar la monopolización del espacio público por los actores institucionales, los medios y sus conexiones financieras y corporativas.

 

En resumen, una “democracia virtual” equivalente a una democracia deliberativa, que haría realidad el lema de una conocida cadena periodística estadounidense del siglo pasado: “Dale luz al pueblo y el pueblo encontrará su propio camino”.

 

Sin embargo, el propio Calmon Alves nos advierte sobre el “lado siniestro y oscuro” de esta utopía: “la utilización de todos estos mecanismos para evitar esa democratización”, ya que, según admite, “estos mecanismos pueden ser usados para el bien y para el mal”.

 

En fin, una revolución que plantea nuevos desafíos éticos, una revolución que nos acerca al disfrute pleno del derecho al acceso a la información y al ejercicio de las libertades de expresión y opinión, pero que al mismo tiempo trae aparejadas amenazas imperceptibles pero innegables a esas mismas libertades.

 

 

Por

Juan Carlos Salazar del Barrio

Periodista, cofundador de la Agencia de Noticias Fides, exdirector del Servicio Internacional en Español de la agencia DPA, exdirector del periódico Página Siete y Premio Nacional de Periodismo de Bolivia 2016.