Editorial

12 balas

Por Buena Fuente
En México el Gobierno creó un Mecanismo de protección para periodistas, pero este año no destinó ni un dólar para que opere. Se creó la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión, y su principal objetivo aún no se visibiliza; incluso se tiene la percepción de que los fiscales callan por presión de los políticos y narcotraficantes.
26 de Noviembre del 2017 11:34

En la segunda semana de febrero pasado, Dámaso López, “El licenciado”, capo del narcotráfico sucesor de Joaquín “El Chapo” Guzmán, pidió una entrevista al semanario Riodoce para aclarar que no tuvo nada que ver con el ataque a los hijos de Guzmán en agosto de 2016, como se había denunciado. Javier Valdez analizó junto a su director, Ismael Bojórquez, ejecutar la entrevista por teléfono y difundirla en la edición del 17 de ese mes. Los “chapitos” intentaron evitar esa publicación, pero el medio se negó, y trataron de comprar todo el tiraje de esa edición en los puestos de venta. Dámaso sería detenido el 2 de mayo; 13 días después, un auto blanco con cuatro sicarios interceptó el vehículo de Valdez, cerca de las oficinas de Riodoce, para sacarlo del motorizado, ponerlo de rodillas y atestarle 12 balas en su humanidad.

“Te busco en todas partes, en cada espacio, en cada objeto que palpaste, te busco en mi sueños, pero no te veo. No veo tu cara, tu cuerpo grande y ya desgastado, ya con medio siglo. Medio siglo luchaste por muchos, diste lo que tenías, entregaste lo más humano de ti a nosotros, tu hijos y a mi hermosa madre. Ahora, ¿quién me ilustrará, quién me regalará libros a montones, quién me abrazará como tú lo hiciste, quién me aplaudirá en mis logros, quién me brindará el amor tan cálido? Me han dejado sin tu amor, sin la mitad de mi corazón”, dice la carta que le escribió su hijo, Francisco Javier Valdez Triana, a su padre fallecido.

La muerte de este periodista consternó a la prensa mexicana e internacional. Javier Valdez era un personaje del periodismo valiente. Su carrera periodística estuvo marcada por la cobertura en temas de narcotráfico, y desde Riodoce publicaba  su columna llamada “Mala Yerba; somos nosotros y el narco nuestro de cada día”.

Este caso nuevamente cuestionó la inoperancia de la justicia mexicana cuando se trata de esclarecer crímenes contra comunicadores. Este año se asesinaron a 6 reporteros, y desde el 2000 ya van 126. Ningún caso acabó en condena de los culpables.

En México el Gobierno creó un Mecanismo de protección para periodistas, pero este año no destinó ni un dólar para que opere. Se creó la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión, y su principal objetivo aún no se visibiliza; incluso se tiene la percepción de que los fiscales callan por presión de los políticos y narcotraficantes.

El 13 de marzo de 2012 se aprobó en el Senado de la República de México una enmienda a la Constitución con la reforma al artículo 73 que dispone a las autoridades de los estados federales hacerse cargo de los crímenes y delitos contra la libertad de informar o el ejercicio del periodismo.

Por más que la futura Ley de Seguridad Interior contemple un marco específico la protección a los reporteros (pero hasta el momento no lo hay), la experiencia de los periodistas de ese país hace saber que, con más o menos normas, no se está evitando más voces apagadas.

“Un crimen así se comete, porque el que lo comete sabe que no va ser castigado”, sostuvo Ismael Bojórquez, director de Riodoce.

La imagen internacional del país norteamericano es clara: México es uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo.

Este problema de inseguridad y violencia social, que comenzó a recrudecer hace casi medio siglo, no será resuelto a corto o mediano plazo. Ni organismos internacionales, ni más artículos condenando estos hechos podrán solucionar el conflicto ahora.

Lo único que queda es seguir promoviendo esas voces libres, poderosas e incómodas, como las de Javier Valdez. Bien dijo el periodista colombiano Gonzalo Guillen: la libertad de prensa hay que defenderla ejerciéndola.

No hay otra forma más noble de actuar en memoria de este valiente periodista mexicano que escribió libros memorables como: Malayerba, Miss Narco, Los morros del narco, Levantones, Con una granada en la boca, Huérfanos del narco y Narcoperiodismo.

“A Miroslava la mataron por lengua larga. Que nos maten a todos, si es la condena de muerte por reportear este infierno. No al silencio”, espetó Valdez en su cuenta de Twitter, en marzo pasado luego de enterarse del asesinato de su colega en el diario La Jornada.

 

 

 

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