I want to believe

Por Arturo Choque Montaño
A veces nuestra aspiración a que una noticia sea real es tal que incluso desoye a nuestro sentido común. Esta distorsión, sumada a la facilidad con la que hoy en día se crean noticias falsas, ha hecho de Internet el “pozo de los deseos”. 
15 de Abril del 2018 22:20

Inmolata Krompaß, mi maestra de filosofía en el colegio, tuvo la feliz idea de revelarme que las religiones se basan en dogmas. Pacientemente respondía a mis cuestionamientos sobre la irracionalidad de algunos pasajes de la Biblia diciéndome que para entender las escrituras no era necesario usar la lógica, sino la fe. En suma, que todo se basaba en la confianza o, aún más, en la voluntad de convertir algo irracional, primero en verosímil, luego en real y finalmente en algo irrefutable. Sin darse cuenta (o quizás de manera consciente) la Madre Inmolata alimentaba mi incipiente ateísmo y alentaba mi naturaleza escéptica.


Hoy la fe ha mutado. Lo que antes se denominaba “espiritual” hoy llamamos “virtual”. No pueden verse, ni tocarse, pero de todas maneras tenemos fe ciega en los datos binarios que las pantallas de nuestras computadoras o dispositivos móviles nos despliegan como textos, imágenes, sonidos… El axioma parece ser: “si está en Internet, entonces es cierto”.


Claro que no todo es tan simple. Es obvio que no creemos en todo lo que nos llega a través de las pantallas; el requisito, una vez más, es la voluntad de querer creer lo que vemos o escuchamos. Queremos creer que Land Rover está regalando un coche nuevo, queremos creer que una hermosa chica de Paris quiere tener cibersexo con nosotros, queremos creer que aquella noticia tan sospechosa es cierta, siempre y cuando se ajuste a nuestro deseo de que así sea.

 

A veces nuestra aspiración a que una noticia sea real es tal que incluso desoye a nuestro sentido común. Esta distorsión, sumada a la facilidad con la que hoy en día se crean noticias falsas, ha hecho de Internet el “pozo de los deseos”. 

 

Lo peligroso del asunto es que la información que nace en los sitios abiertamente humorísticos como “El Deforma”, “El Republicano” o el “Chigüire Bibolar”, a veces es tomada en serio, no por lectores promedio, sino por profesionales de la información, por periodistas que se supone están entrenados para verificar la autenticidad de una información y a veces inclusive por las autoridades que manejan las políticas comunicacionales del Estado.

 

Un par de ejemplos: Hace un poco más de un año, el Ministerio de Comunicación hacía eco de una “información” publicada en el sitio de sátira “El Deforma” que decía que la creación un personaje animado del canal infantil Discovery Kids respondía a la inspiración del dibujante en la imagen del Presidente Evo Morales. La broma fue publicada en la página oficial del Ministerio de Comunicación Social con el título: “Imagen de Evo Morales inspira dibujo animado que promueve valores en los niños”. I want to believe.

 

Más recientemente varios periodistas reprodujeron en sus cuentas personales de las redes sociales otra “noticia” que involucraba al Presidente Boliviano. La falsa información del portal Noticias365.info atribuía a Evo Morales una polémica declaración misógina: "Casi todas las mujeres son inferiores a los hombres". La falsa noticia saltó rápidamente de las redes sociales a varios portales “serios” de noticias en todo el mundo. En España, por ejemplo, algunos sitios de tendencia abiertamente conservadora y de derechas aprovecharon la información para “contextualizar” la “noticia” incorporando un “inocente” apunte: “El líder de Podemos, Pablo Iglesias, siempre se ha mostrado muy cercano al líder de Bolivía” (así, con tilde). I want to believe.

 

Quienes se tomaron en serio la información ni siquiera repararon en la advertencia/descargo del portal de marras que dice: "Noticias365.info es un portal de entretenimiento, las noticias son creadas por los usuarios y son notícias humorísticas fantasiosas, fictícias, que no deben ser llevadas a lo sério o servir como fuente de información!” (sic).


Más oprobiosa fue la metida de pata de la Jefa de Informaciones de una red de televisión (¡que además fue candidata a la vicepresidencia del país!) que dio por cierta una broma de mal gusto que circulaba en Internet sobre el accidente de un avión de Air France. El escándalo alcanzó proporciones globales y lastimosamente sirvió como vara para medir al periodismo boliviano.

Los ejemplos podrían compilarse en un grueso volumen. Los casos, lejos de disminuir, se incrementan. Es la falsa fe que blasfema contra el periodismo, contra el mandamiento más importante que dejara Ben Bradlee, Director del Washington Post: “Si tu madre te dice que te quiere… verifícalo”. Y si te lo dice por Facebook, verifica dos veces, habrá que añadir.
 

Por

Arturo Choque Montaño

Es periodista