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Periodista denuncia manipulación, imprecisiones y mentiras en su contra en notas de ATB y ABI

La reconocida periodista, y múltiple ganadora de premios nacionales de periodismo a lo largo de sus 25 años de trayectoria, emitió un comunicado a la opinión pública explicando, en siete puntos, los errores y las mentiras que se difunden en las notas de ATB y ABI. 

La periodista Nancy Vacaflor denunció esta noche que dos medios, afines al partido de gobierno, “incurren en imprecisiones, errores, mentiras y manipulación” en publicaciones difundidas en su contra y respondió con siete argumentos para desbaratar las acusaciones que intentan mellar su integridad.

 

En los pasados días, el canal ATB y la Agencia Boliviana de Información (ABI) iniciaron una campaña para desprestigiar a periodistas críticos con el partido de gobierno. Estos contenidos se centraron en una especulación sobre supuestos contratos de consultorías con periodistas durante el gobierno transitorio de Jeanine Añez a cambio de establecer una línea editorial a favor. 

 

La reconocida periodista, y múltiple ganadora de premios nacionales de periodismo a lo largo de sus 25 años de trayectoria, emitió un comunicado a la opinión pública explicando, en siete puntos, los errores y las mentiras que se difunden en las notas de ATB y ABI.

 

Los argumentos de Vacaflor en el documento establecen que: 

1.    Ninguno de los medios que difundió el contrato, que es absolutamente público, cumplió un requisito básico del periodismo: la “contraparte”. He esperado horas y horas alguna llamada telefónica, pero nadie se comunicó.

2.    ABI señaló que “la jefa de prensa de la Agencia de Noticias Fides (ANF), Nancy Vacaflor Gonzales” recibió Bs 30.000 del gobierno de Jeanine Áñez (…)”. FALSO. Desde diciembre de 2019 hasta el 17 de febrero de 2020 yo estaba desempleada. Y durante casi un año no trabajé en ningún medio de comunicación. Por lo tanto, estaba en mi derecho de realizar consultorías o cualquier tipo de trabajo legal.
 
3.    ATB y ABI señalaron que se realizó un trabajo en 10 días. FALSO. Ambos medios no tuvieron el cuidado de revisar la documentación. El contrato se firmó el 29 de enero de 2020 y el trabajo fue entregado el 12 de febrero. Aprendan a contar bien los días.

4.    ATB dijo: “Y ahora con el acceso a algunos documentos hasta hace poco invisibles y guardado en reserva algunos nombres (…)”. ABI, citando a ATB, escribió: “el contrato entre la comunicadora y el Ministerio de la Presidencia estaba protegido bajo el manto de confidencialidad para evitar que se conozca pormenores (…)”. FALSO. El documento no era ni “invisible”, ni “reservado”, ni “tenía un manto de confidencialidad”.

La cláusula décima séptima de “confidencialidad” dice: Los materiales producidos por la consultora, así como la información a la que este tuviera acceso, durante o después de la ejecución del presente contrato, tendrá carácter confidencial, quedando expresamente prohibida su divulgación a terceros, exceptuando los casos en que la entidad (en este caso el Ministerio contratante) emita un pronunciamiento escrito estableciendo lo contrario”. Es decir, la información era del Ministerio, no mía. Este tipo de cláusulas se realizan en casi todos los contratos, aquí y en el mundo entero.

5.    ABI dijo en su nota: “La consultoría realizada para el anterior gobierno encendió un debate sobre la relación entre el periodismo y el poder y la compra de conciencias de parte del gobierno golpista”.  El director de ese medio y el periodista que escribió el artículo tiene que probar que el Gobierno de Áñez “compró mi conciencia”.

El periodista de ATB, Rolando Montecinos, más temerario aún, confundió opinión con información: “cómo desde el ministerio de la Presidencia, el año pasado, se hacían algunos contratos especiales a algunos periodistas a nombre de consultorías muy bien pagadas, por trabajos bastante ágiles, acaso se pagaron algún tipo de favores o publicaciones especiales”. La fuente del periodista no es más que un afán de torcer los hechos a su antojo para crear ficciones que sólo existen en su delirio; ignora que las fuentes de los periodistas son ante todo hechos.

6.    El objetivo de los “periodistas sicarios” es defenestrar mi imagen y buscar acallarme por mi posición crítica. NO lo lograrán porque el ejercicio de mi profesión tiene cimientos éticos sólidos probados a lo largo de 25 años de ejercicio periodístico.

7.    No vendo ni venderé mi conciencia ni por 30 mil bolivianos ni por 107 millones que los ejecutivos de ATB recibieron del gobierno de Evo Morales, en sólo tres años (2017 y 2019).

 

Vacaflor, que actualmente retomó sus labores periodísticas, finaliza su comunicado solidarizándose con los demás periodistas señalados, sin ningún tipo de pruebas, sólo para desprestigiar la labor crítica que ejercen en el periodismo fiscalizador. Además, no descartó iniciar un proceso en el Tribunal de Ética Periodística contra los comunicadores de ambos medios.

 

 

 

 

 

Publicado por: Freddy Poma Fernandez

Director Ejecutivo de Buena Fuente. Titulado en Comunicación Social de la Universidad Mayor de San Andrés.